junio 16, 2008

Estoy preocupado - y muy preocupado - porque creo que los medios de comunicación aliados al campo están ganando la batalla comunicacional. Porque estoy cansado de escuchar que "así no se puede seguir", que "el gobierno es soberbio y autoritario", que "el campo tiene razón en parar porque no puede sobrevivir con estos impuestos expropiatorios" y cosas similares, cuando la realidad es que el campo sobrevive y muy bien sin trabajar... o al menos, simulando que no trabaja. Y ver a los camioneros jugando a la víctima y asociándose objetivamente a los productores agropecuarios que también se muestran como víctimas, o a los supuestos izquierdistas del PCR apoyando a la "insurrección campesina" que solamente existe, al menos como ellos la conceptúan, en su imaginación alterada, me trae muy malos recuerdos.

  • Me hace acordar al PCR apoyando los intentos de golpes de estado de Seineldín
  • Me hace acordar (otra vez) al PCR apoyando a López Rega contra el pueblo que lo quería afuera del gobierno, y de ser posible preso.
  • Me hace acordar al desabastecimiento que los camioneros (también otra vez) generaron contra Salvador Allende, en Chile, y que terminaron con el bombardeo a la Casa de la Moneda y Pinochet en el gobierno.
  • Me hace acordar al lockout del campo (otra vez también ellos) en febrero de 1976, criticando al gobierno democrático que, con los tres millones de defectos que tenía, seguía siendo mejor que lo que vino después, que era lo que pedía el campo.
  • Me hace acordar a 1955, cuando se bombardeaba a la gente en Plaza de Mayo, con las alas de los aviones de la Marina pintadas con Cristo Vence, y lo que se recuerda no es el bombardeo sino que en represalia se quemaron las iglesias. Y unos meses después, cuando en Barrio Norte se brindaba con champagne y en los barrios populares la gente lloraba (aclaro, no soy peronista).
  • Me hace acordar al gobierno del Frente Popular, en España, en 1936, que enfrentó también lockouts y similares de las organizaciones empresariales, y que terminó con un mediocre generalito gallego que se levantó contra un gobierno legítimamente electo poco más de un año antes, que desencadenó una guerra de 3 años y una masacre como pocas se vieron en la historia.

No tengo dudas que hoy el escenario es mucho más complejo que hace 30 años atrás, y ni hablar si lo comparamos con una situación de hace 70 años. Pero el enemigo sigue siendo el mismo. Y nosotros - los que, aunque no coincidamos en un 100 % en nuestras posturas, seguimos integrando el campo del pueblo verdadero, no el pueblo con 4 x 4 - seguimos siendo los mismos nabos de siempre, que no aprendemos de nuestros errores.

Es muy lógico que nos espante la posibilidad de aparecer como represores. Pero no podemos permitir el desabastecimiento que ya se está viviendo y que llevó a los cacerolazos de las capas medias de Santiago llamando al pinochetazo. Ni podemos permitir que los medios sigan tapando el debate de la realidad, ninguneando las realidades que muestran que los del campo son privilegiados como pocos. Ni podemos perder el espacio de la comunicación viral que Internet nos brinda a todos (gobierno incluido). Ni podemos esperar un año a que el campo se canse sin usar las legítimas herramientas que el Estado tiene para mantener los derechos de la mayoría de sus habitantes. Porque no hay tiempo para esperar un año. Si la situación sigue así, mucho antes de un año (por la percepción que tengo de la calle, te diría que siendo optimista en un par de meses) vamos a tener una opinión pública masivamente a favor del recambio de gobierno. Y no veo opción de recambio a la vista... al menos constitucional y aceptada por esa opinión pública manipulada por los medios (y también, no lo podemos negar, por su propio ombliguismo)

Creo que el único camino que queda en este momento no pasa por el diálogo ni por la negociación. Hay que liberar los caminos con el auxilio de la fuerza pública y de la justicia, que tan rápida fue cuando los que bloqueaban las rutas eran piqueteros cagados de hambre. Hay que tomar el control de la comercialización de productos de acuerdo a las atribuciones que la Ley de Abastecimiento le da al gobierno. Hay que llenar los mails y los blogs y la ciudad con información verdadera sobre la situación, mostrando cuanto se llevan realmente los dueños del campo. Hay que utilizar al COMFER para sancionar económicamente a los canales que no cumplen con las pautas, y apurar la sanción de una nueva ley de medios de comunicación que, entre otras cosas, declare la caducidad de las licencias de los medios a los 90 días de su promulgación, para contar con la posibilidad de eliminar del juego a empresas como Clarín, que para ocultar el delito de apropiación de menores cometido por su dueña buscan voltear al gobierno que impulsa las acciones penales por los derechos humanos. Y mientras tanto, si hace falta, pongamos cadena nacional todos los días de 20 a 24 y pongamos periodistas serios y objetivos, que los hay y unos cuantos, a explicar la situación real, mostrar los números verdaderos y desenmascarar a los verdaderos responsables. Y no perdamos de vista que mientras haya unos cuantos hijos de puta que sean dueños del campo con muchos millones en los bolsillos, esto puede repetirse. No creo que la reforma agraria esté en los planes del gobierno, pero no sé si queda espacio para no aplicarla.

La propia Constitución prevé el estado de conmoción interna o externa y para eso creó el estado de sitio. Declarémoslo, detengamos a disposición del Poder Ejecutivo a los mafiosos que gritan y lloran en las rutas porque en vez de 10 millones ganan nada más que 8, y eliminemos políticamente - y de ser posible, económicamente - a esta lacra. Porque sino, ellos van a eliminarnos. Y ya aprendimos que su concepto de eliminación no es político, ni económico, sino físico.

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