Y como dicen, yo también quiero decir. Muchos hablan por lo que escuchan en una sola campana; no casualmente, la que más fuerte suena es la campana oficial de la iglesia católica, algunos de cuyos sacerdotes muestran su respeto por la vida consolando a represores y violando chicos. Yo estoy a favor de la despenalización, no del aborto porque vi a muchas mujeres cercanas que tuvieron que vivirlo, y para ninguna fue una experiencia placentera. Pero lo que no quiero es repetir argumentos que he leído infinitas veces, quiero responder a planteos muchas veces viscerales o emotivos desde la razón, o al menos intentarlo.
Empecemos por la lógica elemental. Según la iglesia católica, el aborto es un pecado, y por lo tanto debe ser castigado en el Código Penal. Mentir también es un pecado, desear la mujer del prójimo también es un pecado, no honrar al padre y a la madre también es un pecado,no amar a dios también, no amar al prójimo también, pero ninguno constituye un delito. ¿Por qué el aborto sí? Ya sé, ya sé, para ustedes los católicos, es igual que un asesinato. Pero matar a una persona no siempre es un delito; la ley contiene excepciones expresas, como por ejemplo, la legítima defensa, o la muerte en acto de guerra, aunque pueda seguir siendo un pecado. ¿Entonces, por qué no considerar que, bajo determinadas circunstancias, el aborto también puede no ser un delito?
Por otro lado, para aquellos católicos que siguen considerando que no es así, les recomiendo pensar en su opinión sobre los regímenes islamistas para los que tomar una cervecita es un delito castigado con latigazos, o que la mujer salga a la calle sin meterse adentro de una bolsa llamada burka también tiene una pena similar. Total, se hace porque va contra la ley de dios... y un dios bastante próximo al de los católicos.
Ahora sigo con algunos aspectos médicos. El argumento clásico es que un embrión humano es un ser humano, que siente, que sufre, y que tiene derecho a decidir. Si por el criterio de sentir y sufrir debiéramos guiarnos, entonces no comamos más; las plantas también perciben, y ni hablar de los animales. La discusión pasa por definir si es una persona o no. Y sobre el derecho a decidir, legalmente un niño no puede decidir hasta los 18 años. Si yo, como padre, me opongo a que le realicen una cirugía a mi hijo, el médico no puede hacerla; podrá, a lo sumo, solicitar autorización a un juez.
Personalmente, creo que deberíamos ser consistentes con los criterios médicos para definir "muerte". En términos sencillos, actualmente definimos muerte como sinónimo de muerte cerebral, que se diagnostica por estudios clínicos más electroencefalograma "plano" (para no entrar en detalles técnicos) de 20 minutos de duración, separados por 6 horas. La confirmación de este cuadro habilita a suspender las medidas de asistencia médica y a extraer los órganos para trasplante, aún cuando el corazón siga latiendo. Entonces, deberíamos definir el inicio de la vida como el momento en que aparecen los signos clínicos mencionados y el electroencefalograma. Estos sucesos se producen alrededor de la semana 15 de la gestación. O sea, los signos de vida no están presente hasta ese momento.
Antes de ese estadío de desarrollo, si hablamos de "sentir", tengamos en claro que es la misma capacidad de sentir que puede tener un invertebrado muy sencillo, como una lombriz o similar.
Y si van a decirme que "potencialmente" sigue siendo una persona, porque si sigue su desarrollo va a convertirse en un ser humano completo, sepan que más allá de todas las causas que pueden interrumpir el embarazo y / o producir malformaciones incompatibles con la vida, un embrión puede evolucionar como un tumor benigno (mola hidatiforme) o maligno (coriocarcinoma). O sea que potencialmente, puede ser cualquier cosa entre Einstein y la nada.
Más allá de estos argumentos, sólo elaborados para responder a otros, sigo creyendo que la despenalización es un problema de salud pública. Muerte, esterilidad, infecciones graves y generalizadas, que requieren de atención médica prolongada y de alta complejidad - lo que equivale a altísimos costos - que se evitan con $ 150 en medicación (el misoprostol) y en aproximadamente el 10 % de los casos, con un legrado evacuador para retirar restos embrionarios y 12 a 24 horas de internación postquirúrgica. El Estado puede y debe intervenir para resolver este problema. Y los fieles de la iglesia católica, o evangelistas, o de la religión que sea, respeten los preceptos de su religión. No me obliguen a mí, que no comparto su religión, a respetarlos.
noviembre 02, 2011
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